Sanidad – Juan Carlos Bustos

Sanidad – Juan Carlos Bustos

Empezando en los caminos de Dios después de cruzar por una difícil situación económica, descubrí en mi cuello una protuberancia palpable a mis manos, consulte al médico y tras exámenes médicos fui diagnosticado con cáncer de tiroides según el médico consecuencia de un alto nivel de estrés. Fui operado en el año 2011 por primera vez, me hicieron cirugía en la parte frontal de mi cuello. Avanzando en los caminos con Dios, habiendo ido a éxodo, termine mi proceso en jornada y soportando otras tantas pruebas, me hacen nuevamente exámenes en el año 2012 y ahí estaba otra vez, la enfermedad ya estaba en los ganglios de mi cuello, el cirujano nuevamente me opera, me hacen un vaciamiento de cuello total (me sacaron todos los ganglios), ya la cirugía no era solo frontal sino que iba desde detrás de la oreja y nuevamente por donde me habían abierto anteriormente.

Fue muy triste y confrontante estar nuevamente pasando por esa situación ya que uno no esperar que le pase algo como esto al estar caminando con Dios, o al menos eso creía yo; clamé, oré, mi familia en igual manera… pero estaba el miedo a morir, ya que esta enfermedad no es sinónimo sino de muerte!! Se acercaba el día de la cirugía y una semana antes en la reunión dominical, el Pastor Cesar Fajardo estaba ministrando y dijo: “Dios pone en mi corazón que hay un hombre con mucho temor por una cirugía, pero Dios te dice hoy que no van a ser las manos de los médicos sino las mías las que van a operar”, en ese momento junto con mi esposa supimos que esa palabra era para mí y hubo un gran quebrantamiento de corazón porque Dios me estaba dando paz a mis temores, estaba confiado en Él. Luego de la cirugía el cirujano me dice que la operación fue todo un éxito y que estaba limpio, sano, que de 150 ganglios que me retiraron solo 48 habían salido infectados.

Fue una felicidad total ver como Dios cumplía sus palabras, y dando gracias por ese milagro Dios le da una palabra a mi esposa en Juan 11:4: ““Al oír Jesús dijo: Esta enfermedad no es para muerte si no para la gloria de Dios; para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.”. Pudimos entender que Dios me sanaba para que yo le diera mi testimonio a toda persona y más aún a aquellas que no conocen ese Dios poderoso para resolver toda situación; con mi testimonio le pude predicar a muchos, y se aterraban y se inquietaban por las cosas maravillosas que hace Dios. Hasta me llegaron a invitar a orar por enfermos. Yo tenía que estar en controles cada tres meses, pero como yo confió plenamente en Dios, no volví al médico hasta en noviembre de 2015 ya que me estaba sintiendo un poco desgastado, entonces miraron mi historial y me mandan a hacer exámenes de sangre y una ecografía de cuello para saber cómo voy… Los resultados de cada examen fueron perfectos, nuevamente me los envían a hacer en tres meses (febrero 2016) y oh sorpresa, los niveles de cáncer en mi sangre habían aumentado disparadamente, sobrepasaban el nivel máximo y por otro lado en la ecografía de cuello encuentran un tumor… Es un tiempo difícil, de nuevamente creer que puedo morir, que no podré hacer lo que he soñado… créeme que sabía que Dios me podía sanar, pero las circunstancias y síntomas me agobiaban de tal manera que me ponían mal.

Decidí entregarle esa situación a Dios, nuevamente clamando a Dios de igual manera lo hacían mi esposa, mi familia, amigos, lideres, pastores, etc,. Yo tenía que sacarme una biopsia guiada por ecografía (una aguja de grosor de una aguja capotera introducida por la parte exterior de mi cuello), pero como Dios es perfecto y sabe cómo hace sus cosas, el doctor no me dio las ordenes bien, me las dio incompletas y cuando fui a pedir la cita no me la dieron, me pedían una orden para la ecografía y solo tenía la del análisis de la biopsia. Entonces pedí el favor a un familiar de que fuera y me la pidiera y pues le dieron una orden de ecografía de tiroides normal la cual no sirvió. El tiempo pasaba y mi esposa decide pedir la cita para la ecografía con esa orden que nos dieron creyendo que Dios no había permitido someterme al dolor de la biopsia por algo.

Mas sin embargo seguimos insistiendo y por fin tuvimos las ordenes correctas para pedir la cita para la biopsia pero por alguna razón que solo Dios sabía, siempre pasaba algo que nos impedía pedir la cita o se nos olvidaba ir a pedir la cita. Un domingo en la mañana antes de ir a la reunión dominical me sucedió algo extraño, sentí que algo me quitaban del cuello y mi primera reacción fue voltear mi cara hacia atrás mirando por encima de mi hombro y oh sorpresa era algo que después de las cirugías no podía hacer y esa mañana lo pude hacer!!!!. Entonces supe en mi corazón que Dios me había sanado. Y saliendo ese mismo día de la reunión dominical se me acerca el Pastor Wilman Serrano y ora por mí y me dice: “Dios ya está obrando en ti”. De igual manera el Pastor Rafael Aponte ministrando en una reunión de intercesión, oraba por mi sin saber mi situación y Dios me hablaba por medio de él diciendo: “No puedo sanar lo que ya está sano”.

Todo esto fue la confirmación de lo que me decía mi corazón. Llegó el tiempo de repetir los exámenes de sangre y el nivel bajo de 5. Algo a 1. Algo… fue significativa la reducción y en la siguiente semana se llegó la cita de la ecografía y la doctora me revisó por todos lados ya que yo le mostré la anterior ecografía donde decía que había tumor y ella me dice no hay nada, no encuentro nada. Fue un momento de inmensa felicidad, de llorar, de darle la gloria y la honra a Dios. Hoy en día el internista no se explica que pasó, pero yo si lo sé. Sé que Dios obró de una manera especial en mí, porque conoce mi corazón, sabe que mi anhelo es servirle de todo corazón y que no temo de hablar de lo hermoso que ha sido conmigo. Cuando los resultados habían salido mal, y mi esposa le pedía a Dios una explicación en medio de su dolor, Dios le da la palabra de Isaías 53:10 “Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento.

Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada”. Creímos en ésta palabra y en la de Isaías 53:5 “Mas el herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por sus llagas fuimos nosotros curados”. Hoy le doy la gloria y la honra a Dios porque grande ha sido su misericordia para conmigo.